No es lo que parece. No es lo siguiente al aberrante Halloween ni otra concesión absurda a la colonización cultural USA. Tiene una explicación: uno de los regentes de Gran Torino, Juan Carlos, es de origen estadounidense y nos propone conocer la vertiente gastronómica de esta celebración, presente en tantas películas de Hollywood.

Según la tradición, Acción de Gracias conmemora la fiesta que en noviembre de 1621, el gobernador de Plymouth (Massachusetts), William Bradford, ofreció con motivo de la primera cosecha exitosa desde la llegada de los colonos a este asentamiento un año antes.

A la celebración fueron invitados los nativos como muestra de concordia y agradecimiento (habían enseñado a los pobladores técnicas de cultivo y pesca). Estos acudieron también con alimentos, entre otras cosas carne de ciervo y  pavos, de ahí la costumbre que se ha mantenido hasta hoy.

Muchos historiadores consideran que esta versión se sostiene con escaso rigor histórico y demasiada mitología. Pero tampoco vamos a ponernos estupendos porque de mitos, ritos y tradiciones de origen cuestionable sabemos mucho por aquí.

Sea como fuere, aquella fiesta de la cosecha ha devenido para los norteamericanos en un día para compartir bendiciones y buenos deseos con la familia y los seres más cercanos.

El menú tradicional, que es el que nos sirvieron en Gran Torino, está inspirado en las viandas que se ofrecieron en aquella primera celebración. Y consumada la experiencia, resultó una gratísima sorpresa.

Uno pensaba que «pavo» y «sabroso» eran términos antitéticos, pues no. Una carne jugosa y tierna, que se desprende del armazón con la mirada. Y de acompañamiento, purés de varios tipos, maíz, verduras, la gelatina de arándanos… vaya, como si estuviéramos compartiendo mesa con Tony Soprano o Rachel Green en una de esas escenas memorables que nos ha deparado el cine y los seriales de televisión alrededor de esta celebración.

En resumen, una propuesta muy recomendable. Quizá no sea tan cool como la de un restaurante etíope o taiwanés, pero es innegable que también tiene su punto exótico. Vale la pena aparcar por unas horas nuestras diferencias con la Administración Trump para disfrutar de una estupenda experiencia gastronómica que María José, como todo lo que pasa por sus manos, prepara con esmero y buen gusto.

Gran Torino ofrece este menú durante cinco días y las reservas ya están cerradas.

Restaurante Gran Torino

C/ Comfraria de l’Assumpció, 8. Gandia

Reservas: 659 734 978

 

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